– ¿Quién dijo que necesitaba algo? –Traga saliva. –Lo veo en tus ojos, solo dame esa oportunidad. –Se acerca a ella. –Aunque no sientas algo por mí ahora, solo deja que te ayude en todo. –Besa su mano. –Si quieres acompañarme yo no tengo problema. –Acepta y el sonríe. –Gracias Gime. –La abraza fuerte. –Cuidado con el bebe. –Se separan y se ríen. –Lo siento. –Dice. – ¿A que hora tienes que ir? –A la una, tengo permiso de irme en el almuerzo –Antes te paso a buscar. –Si tú quieres. –Lo mira. –Quiero y lo que te dije de ayudarte, es en serio. –Lo se y gracias pero estoy bien. El se fue y ella quedo en su oficina para trabajar hasta su hora de salida. Fernando estaba en la puerta del apartamento de Gimena y con una llave abrió la puerta, entra y vio lo que había adentro, miro sus

