Pasaron cuatro meses, transcurrieron miles de cosas para el matrimonio feliz. Gracia fue condenada a quince años de prisión y la habían trasladado a una cárcel del sur. Lucas había juntado mucha plata por el trabajo y se mudaron a una casa, decoraron la habitación para las gemelas, tenían todo listo, dentro de pocas semanas iban a nacer. Los dos estaban muy emocionados por la llegada de sus hijas, no dejaban de amarse y darse mimos. El vientre de Gimena era inmenso y no podía dejar de sentir movimientos de sus gemelas. Estaba acostada sobre el sillón, tenía los pies hinchados y no se podía mover de ahí. –No puedo más. –Agotada. –No te preocupes. –Dijo Lucas, haciéndole masajes en su cuello. –Mmm...–Disfrutando de sus manos. – ¿Te gusta? –Sonríe. – ¿Hace falta que te responda? –Brom
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