Pasaron las horas, Lucas seguía buscándola junto con Lorenzo, no la habían encontrado. –No puede ser. –Murmuraba. – ¿Por qué la deje sola? ¿Por qué? –Se culpaba. –No te culpes, pronto la vamos a encontrar. –Dijo Lorenzo. –Yo se que alguien la tiene, que no le pase nada, por favor. –Aterrado. –Esta embarazada, no pueden ser tan hijos de puta. –Llorando. Lorenzo no sabia como calmar a Lucas, el estaba en la misma situación, quería mantenerse fuerte pero como estaba la situación en cualquier momento iba a perder la compostura. Era de noche y Gimena escucho el sonido de la campana, se levanto del suelo y vio entrar a Nicolás, quien tenía una bandeja de comida. –Supongo que quieres algo para comer. –No quiero comer, quiero ir al baño. –Sería. – ¿No vas a intentar escapar? –Al menos hub

