Suaves besos me hacen sonreír antes de abrir los ojos y suspiro cuando el olor familiar de mi marido me envuelve. —Buenos días, Cherry —susurra contra mi oído. Abro los ojos y me encuentro cara a cara con Jared que me ve con una sonrisa perezosa. —Buenos días. Jared se inclina y cuando está a punto de besarme, el llanto de nuestra hija se filtra por el monitor de bebés. Este descansa su frente sobre la mía y no sabemos si reír o llorar. Erin Baker definidamente quiere atención. Adiós al mañanero. —Voy por ella —espeta Jared. Deja un beso sonoro en mis labios antes de levantarse llevando solo su pantalón de pijama mostrándome las estrellas a las que soy adicta. Hago un puchero y él ríe con diversión. Lo veo salir y suspiro. Desde que Erin nació ha sido una completa bendición par

