¿Podía correr?
Mire a mi alrededor, pero seria extraño si huyera, ¿Fingir una llamada? ¿He de decir que venía con amigos? Cualquier cosa se vería mal, así que mi última y única opción era hablar con ellos.
-¡Wow! ¡Miren chicos ¿Quién diría que nos encontraríamos con la grandiosa Merida Black? ¿Debería pedirle un autógrafo?.- era evidente la ironía.
Nunca lo había visto ebrio, pero eso se debía a nuestra edad, éramos menores y bueno el resto es solo mierda.
-¿Debería dártelo? Quizá puedas irte a casa después de eso y dejar de ser una molestia.- intento sonreír.
Las carcajadas de él y sus amigos (mis examigos) hacen que me duelan los tímpanos.
-Vaya… la pequeña mentirosa esta molesta.- da unos dos pasos acercándose a mi yo no me muevo, no dejare ver ni un poco de debilidad.
-Y el pequeño ebrio se esta divirtiendo mucho al parecer.
Su mano coloca un mechón de cabello detrás de mi oreja y le doy un vistazo a la mujer que venia con él, ha desaparecido.
-Amo los reencuentros ¿deberíamos sentarnos a charlar sobre como nos ha ido? ¡Cuéntanos Merida! ¿Cómo ha estado tu gran vida de mierda maldita zorra mentirosa?
Sus palabras logran destrozarme por completo, quiero tomarlo y decirle la verdad, que lo he amado y que he esperado por él pacientemente.
-Parece que mucho mejor que la tuya, sigues siendo un hombre insignificante por lo que veo.- No quería luchar contra él, pero no tenía muchas opciones.
Me había imaginado un centenar de veces este escenario, sin embargo, nunca de esta manera, le amaba muchísimo y estaba lastimándome quería irme y encerrarme de nuevo en mi guarida, no podía continuar con esto.
Estaba a punto de salir triunfante de ahí, dando media vuelta cuando su brazo jalo el mío haciendo que nuestras respiraciones chocaran, su cercanía me volvía loca, mi cuerpo recordaba a este hombre y vibraba ante él, su mano estaba apretando mi mandíbula y sus ojos se clavaban en los míos.
-¿Debería mostrarte lo que este hombre insignificante puede hacerte? ¿Qué tal si pruebas un poco de dolor Merida? eso te enseñaría una lección.
Mi respiración se vuelve irregular cuando su rostro se acerca más al mío y mis manos en su pecho intentan empujarlo, es imposible porque es mucho mas fuerte ahora.
-Detente Gabriel.- la Voz sobria de Vance lo interrumpe y Gabriel agacha la cabeza.
Gabriel me dedica un ultimo vistazo y empuja mi rostro a un lado con su mano, haciéndome sentir como un trapo viejo y sucio, respiro de nuevo al fin
-Nos encontraremos pronto Mer, hasta entonces, mantente a salvo para mi…
Vance y Saylan me dedican una ultima mirada cuando van tras Gabriel quien ya se ha alejado, cuando desparecen de mi campo de visión mis piernas ceden y siento que voy a caerme.
No me hagas esto ahora, estaba a punto de comer.
Le suplico a mi cuerpo quien me traiciona, y me hace ver todo borroso, me preparo para el impacto cerrando los ojos, pero no llega, al contrario, unos fuertes brazos me sostienen.
¿Quién…
Mis ojos se encuentran con un ángel, alguien salido de mis sueños, le conocía y él a mí, me protegía cuando estaba en peligro el hombre sin nombre a quien solía olvidar cuando despertaba, quizás para este punto ya estaba en el piso esperando a que alguien me lleve al hospital, pero estaba feliz de volver a verlo.
-¿Ha sido un tiempo no es así?.- un balbuceo apenas sale de mi boca.
-Eso parece nena, ¿lista para volver a casa?
Asiento con la cabeza y me recuesto en su pecho, ¿era posible que un sueño se sintiera tan real? Nunca había conocido a este hombre en mi vida porque al despertar todo desaparecía… él tampoco se quedaría conmigo.
Este tipo no existía.
Mi mente jugaba sucio.
Y creía estar enamorada de él cuando Gabriel aun aparecía en mi corazón, si fuera real…
¿Podría amarlo?