Capitulo 2
Paola
Estando acostada y pensando metida en mi celular veo la puerta abrirse y lo veo llegar, me ve inmediatamente con una cara de picardia cierra la puerta y se dirige hacia mi quitándose la camisa y parte de su ropa.
—Te extrañe, no me extrañaste?
—Adrian dime quien esta afuera de esta habitación estaba escuchando voces de mujeres, abrazándome y besándome sin ser correspondido -No quiero besos quiero que me respondas.
—Estas en mi casa cierto, seguro fue mi madre o mis primas que vinieron sin avisar, llegaron a entrar a mi habitación te vieron?
—No nunca llegaron a venir y si fueran venido que pasa, te da pena que sepan de que vivo?
—Es mi vida, y la mujer que elija es por que me quiere no importa de donde venga, solo te estaba preguntando por que a mi cuarto esta prohibido que entren, sea quien sea.
Me besa sin más le respondo, y empujándome hacia el me agarra de los muslo besando cada parte de mi hasta los pies -Me encantan tus pies mujer, para mi eres la más hermosa de ese catalogo, besándome hasta llegar a mi v****a donde me hace retorcerme de placer es un dios como me hace aquello tan glorioso, llega a los senos jugando con ellos hasta llegar al cuello y donde debora mi boca con pasión, tomo el control poniéndome en una posición encima de en bajando por sus fornidos cuadritos besando cada uno de ellos hasta llegar a su abdomen y agarrando fuertemente su m*****o lamiendo suave y rápido a la vez metiendo todo a mi boca dándole aquel placer por el cual me paga, sin querer volver a mi realidad, hacemos el amor con pasión y deseo mutuo, terminamos siendo esta la segunda vez agotados el encima de mis nalgas dándome fuerte con sus manos jadeando fuerte por aquel fuerte orgasmo que acabamos de sentir juntos.
Nos quedamos dormidos un buen rato después del fuego que nos dejo agotados.
*Al día siguiente*
—Amor vamos levanta a desayunar.
Viéndolo con una toalla alrededor de el trayendo el domicilio que pidió para ambos y comiendo me despierta, me sonrío por que ya me conoce no soy de comer mucho, pero a duras penas me levanto a comer, viendo ese montón de comida, panqueis con miel, ensalada de frutas, huevo y tocino, y le digo —Vas alimentar a un elefante y el sonrie, sonrisa que me vuelve loca.
—Ven come conmigo que sabes que no me gusta saltar las comidas diosa del sexo y ríe.
Comemos los dos a gusto, hablando de los dos un poco, preguntándole algunas cosas sin que note que quiero saber un poco más de el y el preguntando igual, cuando le pregunte si tenia hijos me dijo que no algo que me parece raro, hoy en día todos no pierden el tiempo en tener hijos y el pudiendole dar todo a sus hijos no creo pero trato de no insistir ya que no quiero que se incomode.
—Que piensas diosa en como me vas a volver a devorar con tu boquita de diosa del sexo riendo juntos.
—No pienso en como cuando vas a dejar que me vaya a casa mis amigas están desesperada llamándome y preguntando cuando vuelvo.
—Tu estas secuestrada hasta nuevo aviso OK.
—No amor en serio quiero irme acomodar las uñas mira como las tengo y le muestro, el riendo me dice, —Bueno solo por que me encanta que te arregles te llevare y quiero que te coloques el color que te indique para cuando te vuelva a ver me sienta satisfecho de ti y me guiña un ojo, lo beso y me dice —Te quiero, sin darse cuenta de lo que me dice se levanta y va directo al baño me deja un poco desencajada me dijo que me quería en serio nunca, ni c******o me habia dicho eso, salgo del trance y me meto en la ducha con el duchandonos juntos y acariciandonos aprovechando que ya hoy vuelvo a mi realidad lo disfruto tanto que me encanta esto que siento.
Vamos saliendo de la habitación viendo a todos lados y como sus guaridas nos siguen, montandome en la camioneta me saca de mis pensamientos.
—Adrian tranquila que no hay nadie tras de ti, me siguen a mi y lo golpeo riendo.
—No quiero que te pase nada cuídate mucho si y lo beso siguiendo nuestro camino.