VEINTE “Tu próxima prueba está cerca”. Erik hizo una mueca cuando las palabras se deslizaron por su cabeza. Miró al hombre gris que estaba a 10 pasos de distancia. “No deseo más pruebas”, dijo Erik. “No deseo matar a nadie más, violar a otra mujer o asesinar a otro niño”. “Aceptaste el contrato”. Las palabras afiladas cortaron el cerebro de Erik. “Quiero ponerle fin”. Cuando la primera carcajada irrumpió en la mente de Erik, retrocedió ante el recuerdo de la agonía que le produjo. “No por favor”. La risa continuó, haciendo que Erik se arrodillara, con las manos presionadas firmemente contra sus oídos en un vano intento de bloquear el sonido. Erik miró hacia abajo, jadeando de horror cuando el suelo se abrió debajo de él. Vio capa sobre capa de tierra, con seres vivos de todos los ta

