Philip y José María se encontraban en la ciudad, para su acompañante todo era nuevo aunque estaba un poco temeroso de los edificios porque en su época todo era diferente y tampoco entendía porque los carros no eran animales. Verlo era algo gracioso, parecía que era un niño descubriendo un nuevo mundo que era completamente diferente. Llegaron a su departamento, seguían en silencio la mente del detective era un desastre total porque no podía creer que viera a personas fallecidas. Su madre nunca le dijo sobre eso nunca, llegó directo a su cuarto y no quiso salir de este porque no tenía ánimos para hablar con nadie. —Debemos hablar—interrumpió José María. —No puedo en este momento, necesito procesar todo lo que viví hace unas horas—le respondió mientras estaba acostado en su cama viendo ha

