Rosario temblaba de nervio y de miedo, la mirada furiosa de Fernando no era nada comparada con la mirada de Cristina. —Señora Marques —caminó para acercase un poco más. No tanto como habría deseado ya que Fernando se interpuso entre ellas. —Cristina ¿podemos hablar? —preguntó con voz temblorosa. Cristina frunció el ceño., está no era la mujer amenazante y cruel que había provocado un escándalo en la fiesta de aniversario con el único fin de humillarla delante de todos los presentes. —Lo siento señora. No encuentro motivos para hablar con usted —sus palabras fueron un golpe para Rosario —Cristina —Pablo dudo un momento. Verla ahí justo delante de sus ojos no cabía la posibilidad de que Rosario estuviera equivocada eran muy parecidas y distintas a la vez. —Retírate Rosario por favor. N

