Entramos a una pequeña oficina llena de archivos. –Me vas a disculpar el desorden, pero ahora que trabajo desde aquí no puedo organizarme bien. –No se preocupe. –¿Cómo está tu madre? Sé que no has contado toda la historia –me acusó. –Jackson le dijo –dudé. Se dió la vuelta para verme, me dió una sonrisa divertida ladeando la cabeza. –Presionas tus labios y los mueves un poco a la izquierda cuando dices una mentira –señaló. –Yo… eh… ¿Cómo lo sabe? –me toque los labios como un reflejo. Se dió la vuelta para abrir una de las gavetas de los archivos. –Sebastián hace el mismo gesto, te pareces mucho a él –murmuró. –¿Usted lo conoce? –Por muchos años, aunque ya no hablamos tanto –comentó –. Jackson te habló del sistema que creamos aquí. –Si, nos va a ayudar mucho, le agradezco. –Est

