53

2045 Palabras

Al entrar al auto sentí la mano de Jan en mi hombro, intentaba consolarme, creo que se dió cuenta de mi incomodidad porque la quitó y arrancó para irnos. –Va a pasar, muñeca –murmuró cuando salimos a la calle –. No te vas a acordar después. –No quiero hablar de eso –corté la conversación. –Tampoco del bebé. Abrí los ojos de inmediato, no me dió tiempo de disimular cuando sentí que hasta el corazón se detuvo y volvió a bombear. –¿Cómo? –Por favor, muñeca –murmuró sin dejar de ver el camino –. Mi hermano sobreprotector, no debes tomar café, desayunaste, casi te desmayas en el apartamento y no te ofendas, eres preciosa, pero ahora mismo tienes una cara de muerte. Es de él, ¿cierto? –Sí –solté. –¿Y no le vas a decir? –No. –¿Lo piensas interrumpir? –No quiero hablar de eso. Y yo que

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR