Cambio de planes

1253 Palabras
Cambio de planes ―Hola ―le dije con voz trémula y triste. El solo verlo sentado en su microcosmos de tristeza y soledad me dejó con el alma hecha trizas. La doctora había sido una inmejorable fuente de confort y de ayuda para revitalizar mi ánimo y darme fuerzas para afrontar ese primer ataque de ansiedad. Las respuestas aún seguían faltando y las dudas aún se contaban por millones, pero por lo menos sentía que podía salir adelante a pesar de aquella noticia, y eso en parte, era gracias al ánimo que la doctora quiso comunicarme. Ethan levantó el rostro apenas y se esforzó por sonreírme de manera apagada. A pesar de todo lo ocurrido, él seguía dispuesto a sonreír para mí y no se atrevía siquiera a darme una cara de desagrado o incomodidad. Yo sabía bien que Ethan no podía reclamarme nada. Entre él y yo nunca había existido nada más allá de una amistad que llegó a ser muy cercana en cuanto a cariño y confianza, pero no más de ahí; sin embargo, yo no podía evitar sentirme una traidora a pesar de que mi mente sabia plenamente que yo solo había tenido un hombre en mi vida y había sido algo que se había dado en una situación consciente y plena donde, de no haber sido por el posterior desarrollo de los acontecimientos, aquella propuesta de matrimonio hubiese sido consumada de manera veloz, por lo que ese embarazo hubiese sido recibido como el primer hijo de un matrimonio feliz. ―Hola ―dijo él también correspondiendo mi saludo sin atreverse a mirarme directamente. Su voz era apenas un hilo que salía de entre sus labios que apenas se movían entre la espesura de su barba. Se notaba que había estado llorando y que hablar le suponía un esfuerzo titánico, no físicamente hablando, sino para su corazón, pues su alma se encontraba sometida a una presión incontenible que le hacía sentirse tan mal como su aspecto lo delataba. ― ¿Puedo sentarme? ―pregunté con la voz temblorosa y temerosa de que su reacción pudiera ser acorde a los que debían ser sus sentimientos en ese momento. Yo no había pensado siquiera que iba a responder al momento de tener aquella conversación que él había planteado antes de que todo ocurriese. No sabía ni siquiera como sentirme respecto a lo que eran obvios reintentos de Ethan de recuperar el terreno perdido, pero que ahora después de la noticia revelada solo podían haber quedado sepultadas debajo del peso de la derrota. Por eso me acerqué a él sin temor, pues asumía que en su cabeza cualquier esperanza de romance entre nosotros debía quedar completamente descartada a esa altura. ―Si por favor ―me invitó Ethan asiéndose a un lado sin dejar que su caballerosidad menguase ni siquiera por estar sometido a la vergüenza de encontrarse derrotado incluso antes de haber intentado participar. Yo sonreí y tomé asiento en la banca donde lo había encontrado a Ethan al salir del hospital. Ya sabía que David estaba en casa de la familia de Ana, por lo que podía ocuparme por lo pronto en tratar esa situación con Ethan antes que cualquier otra cosa. Ese rostro triste no era algo con lo que me podía quedar tranquila. Aunque Ethan me odiase después de eso, yo por lo menos esperaba poder aclararle la situación por mi parte. ―Ya escuchaste a la doctora ―dije después de sentarme en la banca y acomodarme para mirar las copas de los árboles de aquel pequeño bosquecito artificial que había sido plantado a la entrada del centro de salud. Ethan estaba en completo silencio en ese momento, su respiración era calma, pero sus ojos llorosos y el temblor de sus manos delataban su estado de ánimo. ―Sí, lo escuché sin querer ―me contestó como si contara un chiste―, me disculpo por estar ahí al momento de una noticia tan importante para ti. Las palabras de él eran obviamente las palabras de quien busca por medio del humor la solución y el desahogo para el dolor de su alma. ―No tienes que disculparte ―espeté mientras negaba con un movimiento enfático de mi cabeza. Entonces giré el rostro y me le quedé viendo―. Yo no tenía idea―le confesé. Ethan me miró y asintió al escucharme, en su rostro descubrí un gesto de comprensión apenas empático. El clima a esa hora del mediodía permitía que estuviésemos ahí afuera sin mayores abrigos, pero por las nubes que comenzaban a formarse en el horizonte podía esperarse la llegada de una nueva tormenta. ― ¿Se lo dirás al padre? ―me preguntó al cabo de un silencio incómodo. Yo me sentí sepultada por una vergüenza abismal que ni siquiera me permitió hablar. Solo pude negar con un movimiento de mi cabeza mientras bajaba la mirada por instinto. ― ¿No es tu pareja? ―me interrogó de manera directa sin ser capaz de disimular ese intenso interés en un punto clave en aquel asunto de repercusiones mayúsculas. ―No, Ethan ―le dejé en claro. Yo no podía, no se me daba, el poder verle con ojos que no fuesen los de la amistad; sin embargo, quería dejarle en claro que yo no estaba abierta al amor, ni al de él, ni al de nadie, y que si en mi vientre había un fruto de vida había sido como resultado de un amor fallido en mi pasado reciente―. Yo estoy sola, yo no tengo ni tiempo ni cabeza para pensar en algo que no sea mi hermano. ― ¿Entonces como…? Olvídalo―a medio camino Ethan abandonó su pregunta. Al principio lo atribuí a un cambio de idea, pero ya luego supe que él había encontrado la respuesta a esa pregunta atando los cabos de manera fácil―… Él ―Ethan ni siquiera se atrevía a mencionar el nombre del señor Cavill―… es el padre, ¿cierto? Yo no respondí con palabras, simplemente moví la cabeza aun sin levantar mi mirada de mis pies. ―Pero por favor… él no debe saberlo ―le exigí. Ethan me miró con el entrecejo fruncido demostrándome lo consternado que se encontraba respecto a todo aquello. ― ¿Tan mal terminaron las cosas entre ustedes? ―la pregunta de Ethan me tomó desprevenida, por lo que me le quedé viendo directo a los ojos. ― ¿Por qué asumes eso? ―Porque desde que terminante con él te viniste a vivir a un pueblo donde el frío duele en los huesos, ahora que te enteras de que tendrás un hijo de él, me estás pidiendo que te guarde el secreto…. Si las cosas estuviesen bien con él, creo que tendría el derecho a saber que será el padre de tu hijo. Ethan me había dejado sin oportunidad para rebatir su afirmación. Yo no quería que él siguiera pensando en los detalles de mi ruptura con el señor Cavill, pero me había dejado realmente sin argumentos para refutar sus palabras. ―No te entiendo ―le dije después de sobreponerme a un breve silencio. ― ¿Por qué lo dices? ―me volvió a cuestionar. ―Porque estás defendiendo al tipo que se supone que deberías odiar. ― ¿Odiarlo? ―Digo, por el hecho de que fue mi pareja y que rompió tú… ―Calma Emi, no es necesario que me recuerdes lo de mi nariz ―bromeó Ethan.
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