Me sentía tan cómoda que no quería levantarme jamás, el calor que Zaid emanaba se sentía tan bien, definitivamente podría pasar horas y horas a su lado. Abrí mis ojos en cuanto sentí que Zaid dejaba suaves, pero perceptibles besos sobre mi rostro, fue inevitable que no se posará una sonrisa en mí, él estaba mirándome con amor y cariño. todo era como un sueño, la felicidad que ahora sentía no se comparaba con ninguna antes sentida y es que era extremadamente feliz, por fin uno de mis sueños desde que supe que Zaid era mi mate se estaba haciendo realidad, solo faltaba que me aceptara todo era maravilloso, mi piel estaba de gallina. -” buenos días” Dijo con una sonrisa para después besarme, inmediatamente correspondí su beso. -” buenos días a ti también” Pasamos las horas acostados b

