Llevaba días en la misma posición mis muñecas y tobillos dolían, incluso podía sentir como algo pegajoso resbalaba por ellos, me sentía demasiado débil para poder abrir mis ojos, no había comido ni bebido nada y en realidad en el transcurso del tiempo me había desmayado unas cuantas veces. El ser asqueroso había venido unas cuantas veces, se quedaba un rato en silencio después comenzaba a burlarse de mi miseria y se iba, pero no sin antes tocar alguna parte de mi cuerpo, esto último me hacía sentirme sucia, sentía como si traicionara a zaid, en realidad no era mi culpa, pero no lo podía evitar sentir que podía luchar más, pero ¿cómo lo hacía, como lograba liberarme de sus garras? Los pasos de ese maldito se comenzaron a escuchar cada vez más cerca hasta que finalmente el sonido chirrian

