Cuando me despierto en la mañana, lo primero que hago es estirarme buscando el cuerpo de Andrés. Saber que se encuentra a mi lado de cierto modo me llena de fuerzas, me hace sentirme segura, querida… Me estiro y murmuro su nombre hasta que por fin abro los ojos y me percato de que la habitación está vacía. Cuando voy a tomar mi móvil el cual se encuentra en una mesita de noche que se encuentra al lado de la cama, reparo en que hay una nota debajo de este. “Resolveré lo de Carlo, espera aquí hasta que regrese. Te amo” —Mierda— digo cuando leo la nota. «¿En qué demonios piensas Andrés?». Me levanto con agilidad y voy hasta el baño para cepillarme los dientes y lavarme la cara. En poco tiempo me baño y me alisto para buscar a mi novio. Sin embargo, cada vez que intento llamarlo automátic

