A las 2:00 am escucho mi teléfono sonar. Lo tomo de mala gana, pero cuando veo el remitente mi pecho se acelera. Se trata de Andrés. Tomo aire nerviosa y respondo. —Aló. —Hola —silencio, no reconozco esa voz —la llamo porque aquí en el bar está el dueño de este teléfono borracho y creo que debería venir por él. —¿Aquí dónde? —interrogo preocupada. —¿Está solo? —Por eso la estoy llamando ¿No cree? Debo cerrar el local ya y de verdad quiero irme. —¿Cuál es el bar? —pregunto cortándolo mientras me levanto con velocidad para ponerme lo primero que encuentro. —Es el bar Native queda en la… —Sé cual es, ya voy para allá. Contacto a un Uber para que me busque. Me sorprendo ante la tarifa altísima que van a cobrarme, pero Andrés necesita de mi ayuda y no lo dejaré solo borracho y a

