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1097 Palabras

Si algo me había enseñado los últimos acontecimientos era que no podía seguir cediendo ante aquellos que creían tener más poder que yo. No podía caer en aquel juego de provocaciones que solo me iba a traer problemas más tarde. —No— solté tajante. —Mira, vine aquí con las mejores de las intenciones. Incluso, te traté con respeto, asumí que eras diferente a tu hermano, pero… Estos juegos de ustedes son una mierda y si de verdad eres capaz de poner tus intereses por encima de la felicidad de tu sobrino, solo dejas claro que no lo mereces. No pienso negociar contigo. Ten un pésimo día. Abrí la puerta antes de que él pudiese responder y salí a toda prisa de aquel lugar. Escuché que gritó algo como "Tú mataste a mi hermano”, pero no le presté atención. Me hubiese encantado ser yo la que le m

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