Luego de lo que pareció una eternidad, llorando sobre el hombro de aquella criatura, Taina se encontraba en una extraña calma que preocupaba de sobremanera a Mikkael. No esperaba esa reacción, esperaba risas gritos llantos desmayos incluso, pero, que aceptara todo así como así? No parecía correcto. Taina pestaño con sus hinchados ojos y por fin lo miro, se levanto del suelo, no supo cuanto estuvieron en esa posición, pero Mikkael la sostuvo cuando sus piernas falsearon y le alcanzó una silla colocándola en el asiento como si fuera un delicado adorno de cristal y pudiera romperse en cualquier momento, y así se sentía ella misma. -Taína? Hay... Hay algo más..- murmuró Mikkael bajando la mirada y despeinándose un poco más con las manos nerviosas sobre el cabello corto Y ella explotó -¿Que

