Capítulo 13

1196 Palabras
   Al llegar a casa, inmediatamente le mando un mensaje a Betiana y otro a mi mamá, necesito tener una noche con mi amiga. Para: Beto    Vení a casa, necesito pijamada Para: Mamá    Ma, va a venir Beto y se va a quedar a dormir De: Beto    Ya voy para allí    Alrededor de una hora después del mensaje, llega mi amiga golpeando la puerta como si su vida dependiese de ello. - ¡Por dios, Betiana! - le grito en cuanto abro. - ¿A quién matamos? - pregunta tirando su mochila al lado del sillón y se sienta en este. - A nadie Beto, ¿por qué querés matar a alguien? - me mira como si estuviese confundida. - Me dijiste que necesitabas una pijamada. - ¿Y acaso eso lo traducís como posible razón de homicidio? - ¿No? - río y me pongo a hacer una merienda. - ¿Qué pasa entonces? - ¿Viste Asia? - ¿La chica nueva? - asiento a su pregunta. - Sí, ¿que tiene? - Conoce a Caiden, y al parecer me quiere alejar de él, por eso se mudó acá - rueda los ojos mientras agarra el café que le hice. - Entonces si me llamaste para un homicidio. - ¡Por dios! Hoy no puedo con vos, ¿estuviste leyendo algo?  - Hay muchas muertes en los libros de Shakespeare que mamá me hizo leer - río recordando el día que fue a comprarme un libro a la librería y le di "Hamlet".    Después de una película y muchas risas, entran mamá y papá con pizzas, creo que últimamente vamos a sobrevivir a base de pizzas ya hechas. - Por cierto, esa chica nueva ya me cae pésimo - habla mi amiga cuando ya estamos acostadas. - A mi también, te juro que creí que era súper buena y simpática. - Yo también.    Al otro día nos levantamos, desayunamos y papá nos lleva al colegio, a pesar de que es temprano no teníamos ganas de caminar. Al llegar nos encontramos con Asia, estaba solo ella y nadie más. - Hola - camina hacia nosotras con una sonrisa y con mi amiga rodamos los ojos. - Espero no haberlos interrumpido ayer con Caiden. - No, está bien - le sonrío falsamente y miro hacia otro lado. - Oh, ahí viene - ella corre hacia mi novio y lo abraza, mientras él intenta sacársela de encima para luego caminar hasta donde estamos nosotras y darme un beso. - Buen día. - Buen día - contesta mi amiga a su saludo. - Tu amiga me cae mal. - No es mi amiga - sonríe y me abraza. - Nadie se compara a mi mate - me susurra en el oído que solo puedo escucharlo yo asique le doy un beso en respuesta.    A medida que pasan los minutos, llegan más y más alumnos hasta que ya suena el timbre para entrar a la primera clase. La mañana pasa tranquila hasta que terminamos el horario escolar, y estamos con Caiden en la puerta hablando. - Hola - llega Asia a nuestro lado. - ¿Hoy me quedo a dormir como anoche? - yo río por su pregunta y ella me mira. - Oh, no sabías que anoche me quedé. - No mientas Asia - habla mi novio. - Por dios, simplemente andate. - Antes eramos buenos amigos vos y yo. - Sí, hasta que decidiste que ya no y empezaste a molestar a mi mate. - Ella sabe lo que somos. - Sí, lo se - hablo por primera vez, ella solo ríe y se va. - Esa chica, me va a sacar canas verdes - él ríe y me abraza. - Ya voy a ver que hago, pero vos tenés que recordar que yo te quiero a vos y solo a vos, ¿si?  - Sí - susurro y le doy un beso. - ¿Me podes llevar hasta mi casa? - Obvio que sí.    Al llegar a casa decido dormir la siesta, mi papá y mamá están trabajando, y ambos vuelven en la madrugada por lo que voy a tener que cenar sola. Agarro la mochila para buscar el cargador del celular y encuentro una nota, me encanta. Lía, acordate de que sos vos y solo vos, por siempre    Caiden.    Supongo que esto de mate dura para siempre, aunque nunca me especificó esa parte por lo que no se bien como funciona eso.    Me despierto porque siento golpes en mi ventana, lo cual me asusta pero no tanto, no creo que sea algo malo. - Hola - me dice un sonriente Caiden. - ¿Qué haces acá? - pregunto sorprendida. - Tenía ganas de verte. Y no toqué la puerta por tus papás, supongo que no es la forma en la que me quieren conocer. - Definitivamente no lo sería, igualmente están ambos trabajando. - ¿Puedo entrar? - Sí - le contesto yendo para abrirle por la puerta, cosa que no tengo que hacer puesto que de un segundo a otro ya está dentro de mi habitación. - O entrá por la ventana como cualquier persona normal, obvio - él ríe y se acuesta en mi cama. - Sentite como en tu casa. - Gracias. - ¿Tenés planes para el sábado? - Sí, con vos - sonrío por su respuesta. - ¿Qué querés hacer? - Quería que vinieras a cenar así conocés a mis papás. - Bueno. - ¿En serio? - pregunto soprendida. - Sí - ríe. - ¿Por qué me preguntás eso? - La verdad no lo sé - voy hasta donde está y lo beso. - Hola - le digo sonriendo para luego acostarme a su lado. - Hola - me abraza y ahí me quedo.    No quiero moverme, no quiero dejar de sentirlo a mi lado. Estoy con mi cabeza en su pecho escuchando su corazón, y de a poco mi respiración va al compás de la suya. Definitivamente esta es una de las mejores sensaciones que he tenido, sin contar que sigo sintiendo esa electricidad que me recorre el cuerpo cada vez que me toca. Nuestras manos juegan entrelazándose mientras sonrío de felicidad, y de ahí no recuerdo nada más. - Hija, vas a llegar tarde al colegio - me mueve mi mamá haciendome despertar. - ¿Qué? - Que vas a llegar tarde, ¿no te pusiste alarmas para despertarte? - recuerdo que anoche llegó Caiden, y me habré dormido con él olvidándome de eso, por cierto, ¿en qué momento se fue? Me estiro y encuentro un papel debajo de mi almohada. Lía. Me encantó dormir con vos, me das una paz y tranquilidad inimaginable.    Caiden.    Mi mamá me trae el desayuno y yo me cambio lo más rápido que puedo, después salgo corriendo. Llego mas o menos media hora mas tarde de lo que tendría que haber estado y el profesor me lo hace notar. - Llega tarde, señorita - me mira por arriba de sus anteojos. - Lo sé, si no, no hubiese venido corriendo - le contesto, no estoy de humor para esto, odio levantarme tarde. - Siéntese - le sonrío y voy a mi lugar. - Hola - saludo a mi amiga y a mi novio que tengo uno a cada lado. - ¿Qué pasó?  - Después te cuento Beto - me sonríe y sigue copiando, física no es una de nuestras materias favoritas y definitivamente el profesor tampoco. - ¿Dormiste bien? - me pregunta Caiden. - Sí, ¿cuándo te fuiste? - Cuando escuché llegar a tus papás, no quería que nos mataran - sonríe y yo hago lo mismo, definitivamente no sería una linda situación.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR