Cuando estaciona el auto, levanto la vista y veo que estamos en un restaurante, el cual se ve bastante formal. Él sale del auto y abre mi puerta, al darme la mano para ayudarme a salir vuelvo a sentir una electricidad que viaja por todo mi cuerpo desde el lugar donde me tocó, igual al otro día.
- Es una linda sensación - escucho que dice Caiden a mi lado y me alegra que él lo sienta también.
- Lo sé - contesto con una sonrisa.
Caminamos hasta dentro del local y nos guían hacia una mesa de dos. Una vez sentados, nos dan una carta pero yo ya sé qué es lo que voy a pedir, la verdad no suelo encargar cosas nuevas por miedo a que no me guste y haber gastado plata para nada.
- ¿Te gusta el lugar? - pregunta mirándome.
- Sí, es lindo - contesto observando todo mi alrededor.
Después de que nos dejaran los platos frente a nosotros, comenzamos a comer en silencio hasta que es él quien lo rompe.
- ¿Tenés algún animal favorito?
- El lobo - contesto sin pensar y él sonríe con una felicidad indescriptible. - ¿Por? - pregunto riendo.
- Simplemente quería saber - habla sin dejar de sonreír.
- ¿Vos tenés alguna mascota?
- No, aunque siempre quise tener un perro.
- Yo también. ¿Tenés hermanos? - no sé que preguntar como para poder conocerlo más.
- No, ¿vos? - niego con la cabeza mientras mastico un bocado de la comida. - ¿Por qué me habías dicho que me parecía a un amigo tuyo? - y en ese momento me atraganto, a lo que él se para y me golpea la espalda hasta que lo saco suavemente con la mano.
- Estoy bien - le sonrío mientras él vuelve a su asiento.
- ¿Me vas a responder?
- Por tus ojos.
- ¿Cómo es Sparky?
- Es un lobo - le confieso al fin tímidamente, ¿por qué tuve que abrir mi boca el primer día? - Aunque parezca loco, y sí, yo misma me quiero mandar a un psiquiatra, tus ojos se parecen a los de un lobo que conozco.
- No creo que estés loca - me sonríe y le creo. No me doy cuenta de que me quedo viéndolo fijo a los ojos hasta que él lo dice. - ¿Pasa algo?
- No, nada - miro al plato y me doy cuenta de que lo terminé, ¿en qué momento habrá pasado eso?
- Ahora cuando salgamos, ¿qué querés hacer?
- No lo sé, lo que vos quieras en serio - la verdad es que no soy buena eligiendo lugares y mucho menos para una cita ya que nunca antes había tenido una.
Caiden llama al mozo y le paga la cuenta, le ofrecí pagar mi parte pero él no quiso. La verdad no me gusta como siempre ellos sienten la presión de tener que pagar todo, por eso que quise hacerlo yo, pero como no quiso lo dejé pasar.
Una vez que salimos el aire está mas fresco pero no hace frío, es aun una de las famosas noches hermosas de verano.
Agarra mi mano produciéndome la misma sensación de siempre y caminamos, no se hacia donde la verdad, pero me gusta solo caminar con él.
- ¿No me vas a preguntar a dónde vamos?
- No, ¿por? ¿Querés que te pregunte a dónde vamos? - me mira sonriendo mientras niega.
Llegamos a una plaza y me deja sentada en un banco, no me doy cuenta en qué momento se va porque me había quedado mirando las estrellas que se logran ver acá dentro de la ciudad. Siento pasos detrás por lo que me levanto rápido y me giro, pero lo veo a él de la forma mas tierna que podría. Parado con una sonrisa y una rosa en la mano.
- ¿Para mi? - pregunto en cuanto se para a mi lado.
- Sí, es para vos - me la entrega y la huelo. - Quería traerte más pero era la última que había.
- No siempre lo que importa es la cantidad, si no el haberlo hecho cuando no tenías por qué - le sonrío agarrando su mano y nos sentamos donde lo estaba yo hace pocos minutos.
- Por dios, quiero un helado - hablo mirando al hombre que está a unos metros de nosotros con un carrito de helados.
- Te estoy viendo desde hace un rato largo, y podría decir de que se te está por caer la baba - ríe y yo también, pero de vergüenza. - Vamos.
- ¡Sí! - grito feliz saltando mientras Caiden sonríe mirándome, pero no como si le incomodara, sino como si le gustase verme así.
Una vez que pedimos un helado para cada uno, le gano y pago yo, me parece justo. Los comemos mientras que ya comenzamos a caminar hacia el auto de vuelta.
- Fue una linda noche - le digo una vez que ya estamos arriba del auto.
- Lo fue - arranca para ir volviendo, la verdad es que no quiero que esto termine, pero está claro que tengo que volver a casa en algún momento y ya es bastante tarde.
Una vez que estamos en la puerta de mi casa, él baja para dar la vuelta y abrirme.
- ¿Mañana te gustaría pasar la tarde conmigo? Tengamos un picnic.
- Sí, me gustaría - sonrío como una boba, siempre quise una cita con picnic.
- Entonces nos vemos mañana - dice cuando ya estamos literalmente en la puerta.
- Nos vemos mañana - le sonrío y al ver que él no hace ningún otro paso agarro las llaves y abro.
- No te olvides de esto - me vuelve a dar la rosa, que al parecer casi me olvidaba.
- Gracias de nuevo - le sonrío por última vez y entro. La verdad es que esperaba un beso pero mañana será.
Me apoyo en la puerta y caigo lentamente al suelo sin poder sacar mi sonrisa de la cara. Escucho que arranca el auto y se va. De pronto algo o mejor dicho alguien me hace asustar.
- ¿Cómo te fue?
- Maldita sea, Betiana. Me asustaste - me da la mano para levantarme del piso y eso es lo que hago.
- ¿Y cómo te fue? - vuelve a preguntar una vez que entramos a la habitación y ella se sienta en mi cama mientras que me cambio.
- Mira - le digo dandole la rosa. - La verdad me encantó, la pasé súper bien.
- ¿Te besó? - pregunta mirando la rosa. - Mirá tiene una nota.
- No, pero mañana me invitó a pasar la tarde con él con picnic. ¿Y hay una qué? - la veo y me entrega un papel.
Lía no se si encontrarás esto pero estás hermosa y me está encantando esta noche con vos.
Caiden.
- Parece ser un chico dulce, aunque no entiendo por qué no te besó - río y me acuesto a su lado ya con el pijama puesto.
- Tal vez mañana.
- Entonces a dormir que mañana será un gran día. Y estoy por morir del sueño que tengo pero tenía que esperarte despierta para saber si iba a tener que matar a alguien o no - río por sus ocurrencias pero ella me calla. - Tus papás están durmiendo.
- Cierto, bueno hasta mañana loca.
- Hasta mañana - susurra, no entiendo cómo se puede dormir tan rápido esta chica.
No se exactamente en qué momento me termino durmiendo, pero sé que lo hago con una sonrisa plasmada en toda mi cara. Me siento feliz.