Los pensamientos de Corina vagaban mientras salía de la ducha junto a Lorein y comenzaban a vestirse. La castaña tenía una especie de remolino en el estómago, acaba de estar con Lorein pero una vez que terminaron y entraron a la ducha, la actitud de la ojiverde no era la habitual, no hubo caricias, no hubo chistes, ni siquiera comentarios sarcásticos, no hubo más que silencio e intentos fallidos de Corina de comenzar una charla o una nueva sesión de besos bajo el agua. Terminó de ponerse ropa para ir a la universidad mientras Lorein se secaba la larga cabellera negra. Tomó valor y se sentó sobre la cama observando fijamente a su jefa. — ¿Está molesta conmigo? ¿Hice algo mal? —se animó a cuestionar. De inmediato los ojos de la mayor dirigieron su atención a Cori

