Desde que había comenzado noviembre, la temperatura promedio había descendido unos cuantos grados, pero por alguna razón ese día era cálido, no sofocante sino agradable. Hally había llamado a Jessi el día anterior a la oficina de la gerente, la ojiverde había sido breve y la rubia no había reprochado nada, la disculpa en sí había parecido un agradecimiento por parte de Lorein, un agradecimiento por ser una especie de incondicional para ella, por ser la empleada que quisiera que fueran todos y por no estar molesta a pesar de que Diana le sacó un susto. En fin, Lorein y Jessi habían acordado dejar que la castaña trabajara sin tanta presión, que hubiera un periodo de calma pero que tampoco se le dejara holgazanear. Corina no era el tipo de chica a la que le no le gustaba mover

