El sol estaba en el último punto del día que daba inicio a la noche, caminaba con Baemin a mi lado, no estábamos muy lejos de casa. — ¿Y qué hiciste hoy?—. Quería romper el hielo —Ayudar a mi madre —Tu madre me cae muy bien, es genial que le ayudes —No la conoces enojada —No creo que sea peor que tú —Lo es—. Ahogué una pequeña risilla al imaginarme a la señora Min siendo una gruñona—. ¿Qué te causa gracia imbécil? —Nada—. Me callé en automático —No te voy a hacer nada Ahnsuk—. Bufó y sonrió—. Me molesta eso, ¿Sabes? —No entiendo—. Inflé mis mejillas con curiosidad —Somos amigos y bueno sé que debes sentirte afortunado de tener un amigo tan genial y extraordinario como yo —Que humilde —Bueno ese no es el punto, pero realmente me agradas—. No me miraba, él tenía su vista fija en

