La expresión de todos no era muy buena, de hecho mostraba impacto, pero en un momento repentino risas inundaron ese momento incómodo. —Por dios, midan sus palabras—. La señora Min reía — ¿Nuestras palabras?—. Ahnsuk frunció el ceño —Creímos que nos decían que salían como pareja — ¿No lo hicimos?—. Esta vez Baemin era el que hablaba —Ahora lo entendemos, ¿A dónde van a ir?—. La madre de Ahnsuk actuaba un poco más seria pero eso no le quitaba una sonrisa — ¿Cómo así?—. Ahnsuk se estaba enojando porque había tomado la valentía de decir aquello y el que el resto lo tomara de juego no era nada agradable. —Sí, dijeron que estaban saliendo, ¿A dónde van?—. El padre de Ahnsuk había cuestionado a los dos —Vamos a la plaza de cerca—. Baemin soltó esas palabras de golpe, pensaba que era lo me

