Si el menor se ponía a pensar sobre todo lo que había logrado vivir solamente sonreía. Recordaba todo, la primera vez que había llegado tarde a clase, cuando aquella voz le exigía que abriera la puerta, también recordaba cómo había tirado una motocicleta que meses después fue decomisada por la policía. Se reía por lo bajo mientras tomaba su café pues como olvidar cuando su primer amor lo hacía feliz. Tres años habían pasado ya y no sabía nada sobre él desde que un día simplemente se fue sin decir adiós, también recordaba aquello, cuando su vida se desmoronó. — ¡Ahnsuk! —. Una chica de estatura baja se acercó animadamente — ¡Sorim! —. Ambos se unieron en un confortante abrazo — ¿Cómo has estado? Dios, ha pasado tanto tiempo — Demasiado, después de que te fuiste a Los Ángeles te he extra

