Amy es el cielo… Es suave, está mojada y tan jodidamente apretada que me agarra la polla como nunca había sentido antes. Se tensa, claramente dolorida, y me detengo para darle tiempo a que se acostumbre. Llevo diciéndole que esto debería ser especial. Lo decía en serio. Pero especial ni siquiera empieza a describir lo que siento ahora. Es placer, muchísimo placer. Pero el movimiento lento también es una especie de tortura. Me inclino para besarla otra vez, intentando ayudarla a relajarse, lo que a su vez aliviará el dolor. Espero hasta notar que se ablanda y entonces, despacio, vuelvo a hundirme en ella hasta que estoy completamente dentro, mi polla enterrada entre sus pliegues. Joder, qué bueno está. Me cuesta todo no moverme, quedarme quieto para que se adapte mientras salgo c

