Llegamos a Rosseta y solo voy unos minutos tarde, aunque nadie dice nada cuando entro por la parte trasera junto con David. Todos parecen entender que David y yo somos… algo. Pensé que podría importarles, pero todos son muy amables conmigo. Quizá creen que ya estábamos saliendo, y no que empecé a acostarme con el jefe para recibir un trato especial. No le doy vueltas mientras las demás bailarinas y yo ensayamos, picamos algo y luego descansamos antes de empezar a cambiarnos para la noche. Voy a tener que hablar con David sobre un segundo uniforme. Y no es que quiera aprovecharme, pero el traje completo es muy caliente, incluso con las rejillas de ventilación, y sé que si le digo que estoy incómoda, me conseguirá algo distinto. David no es mi novio. Lo dije hoy y él no estuvo en

