XXXII

1971 Palabras

Andersonville era un barrio tranquilo y colorido, Allegra despertó temprano, salió a caminar por aquellas calles, le gustaba ese lugar, las personas eran cálidas y poco prejuiciosas, no sostenían el glamour de Miami, pero a ella no le importaba. Siguió caminando y se sintió acechada, cuando giró encontró a Santiago Sanders detrás —Tenías que ser tú. —Buenos días, Allegra. —Buenos días. —Si piensas que te estoy siguiendo estás equivocada —dijo Santiago, ella observó la canasta que cargaba en sus manos—. En realidad, voy de picnic. Allegra estaba confundida, entonces Lyla apareció corriendo y se detuvo junto a ellos —Listo, Santi, ya he traído nuestras frazadas —dijo la niña sonriente y miró a Allegra—. Hola, Allegra, ¿Vendrás con nosotros? —¿A dónde? —Iremos de picnic a la playa O

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