El consultorio se volvió un campo de batalla, el cual solo necesitaba de la mínima provocación para caer el en caos. El silencio en la sala se hizo casi insoportable. Mientras que Bridget continuaba rememorando las palabras que había leído y la expresión victoriosa de Andrew, tratando a la vez de hacer lo que Dylan le había pedido. Debía calmarse. Si continuaba así, le haría daño al bebé. Andrew, por su parte, continuaba observando a su rival con un claro resentimiento. Pero a Dylan no le importó. Seguía mirando al hombre, su expresión tranquila, casi relajada, como si los resultados no lo afectaran en absoluto. Hecho que había puesto a Andrew un poco cauteloso. Bridget por su parte, sentía que no podía continuar lidiando con toda esa situación. Sentía el corazón dolido, y las

