Marcos Furioso comienzo a tirar todo lo que hay en mi oficina, soy un maldito imbécil, no debí dejarla sola, pero no pensé que ella escaparía... y los malditos guardaespaldas no sirven para nada, ni siquiera se dieron cuenta. Después, de unos veinte minutos regrese a su habitación, y vaya sorpresa me lleve cuando no la encontré por ninguna parte, primero pensé que le habían hecho algo, pero todo se aclaró cuando vimos las cámaras de seguridad... se había escapado por la ventana, de eso ya hace una semana. Una maldita semana en la que no sé nada de ella, ni una sola pista hemos encontrado, nada que nos indique su paradero... La he buscado hasta por debajo de las piedras, pero es como si nunca hubiese existido. Solo sé que debo encontrarla, no sé en qué condiciones se encuentra, y

