Capítulo 2: Un desconocido.

1842 Palabras
Luciana      No puedo creer que tenga que asistir a la dichosa gala, ni siquiera me han dado la opción de elegir. Alfonso Montenegro, mi padre, aunque no merezca ese título, no me queda más que aceptar lo que dice.     Y no porque lo quiera, o algo por el estilo, solo sé que para encontrar al culpable de la muerte de mi madre debo fingir que estoy de su parte, que me puede manejar a su antojo. Mi madre fue la persona más pura que ha existido en este mundo lleno de personas crueles. Cuando murió, solo me dijeron que se había ido al cielo, yo sospechaba que había algo raro, pero era tan solo una niña de 8 años, ¿Qué más podía hacer?    Me peino mi largo cabello, este brilla por el reflejo del sol que entra por la ventana. Puedo parecer ante los ojos de todas unas hermosas mujeres, por mi largo cabello rubio, mis ojos verdes, mi cuerpo curveado. Pero todo lo que brilla no es oro, no me considero perfecta, pero trato de ser buena persona, es algo que mi madre me ha inculcado cuando era una niña y de cierta manera así la siento cerca.    Terminó de peinarme y aplicarme un poco de maquillaje, para seguidamente sentarme en mi cama y ponerme mis zapatos, el vestido es muy hermoso, pero ni eso me llena, es horrible saber que nada te hace sentir bien.     A mis 22 años, lo único que deseo es encontrar pruebas para hacer pagar al responsable de haberme quitado a mi madre cuando más la necesitaba. De mi padre casi no recuerdo, solo sé que nunca estaba en casa, y cuando lo hacía escuchaba como golpeaba e insultaba a mi pobre madre. Hoy en día puedo decir que lo sigo considerando un hombre violento y cruel, si no lo sabré yo, me ha pegado infinidades de veces, porque su querida hijastra Janet y su esposa Carlota, se la pasan llevando chismes. Debo admitir que me da cierta envidiada verlos felices como familia,  yo por mi parte nunca tuve una.    Ese es uno de mis sueños, poder encontrar a un buen hombre, tener unos niños sanos, que podamos criarlos juntos, ser felices sin importar nada ni nadie.     Pero por el momento me encuentro completamente sola, vacía y rota, gracias a Alfonso Montenegro. Todo hijo debería amar a su padre, pero yo lo odio con todo mí ser.      Dejo de pensar cuando escucho golpes en la puerta. Me levanto de mi cama, y camino hasta esta, al abrirla me encuentro con él.   - Llegaremos tarde, ni para eso sirves.- dice mirándome con furia reflejada en sus ojos sujetándome de mi brazo para llevarme arrastra por las escaleras, intento soltarme, pero no puedo por su fuerza así que decido dejar de intentarlo.   - Padre me lastimas.- digo para que me suelte, en cambio, solo sigue caminando llevándome con él. Luego de unos minutos llegamos a la entrada de la casa, y este me suelta de repente logrando que me tambalee.   - Te salvas porque debemos ir a la gala.- dice con enojo.- Más vale que te comportes a la altura, o si no te la verás conmigo al regresar.- amenaza para seguidamente salir  en dirección al auto. Yo me quedo por unos segundos parada en la soledad de la casa, respiro profundo tratando de no explotar.   - Tienes que continuar Luciana tú mamá vale la pena.- Me aliento en un susurro. Tomo valor y comienzo a caminar al auto, voy a ir a esa gala como lo que soy una reina.        Durante el camino nadie dice nada, está malo porque su esposa  e hijastra se han ido de viaje sin informarle. Para mí mejor no tenerlas unos días.      Cuando nuestro chofer estaciona, bajo del coche con los nervios de punta, estoy entre nerviosa y ansiosa.     Entro a la hermosa mansión, no sé quién sea el dueño pero debe tener mucho dinero. Es muy moderna, elegante, espaciosa, con una gran entrada, no me quiero ni imaginar lo que debe ser el jardín, pero algo llama mi atención, los colores son oscuros y los cuadros que adornan el lugar son melancólicos. Sostengo con una de mis manos mi largo vestido, mientras que mi otra mano está agarrada por el antebrazo de mi padre, trato de sonreír sinceramente, pero en cambio, ha salido como una sonrisa forzada.      Nos dirigimos hasta la mesa que fue reservada para nosotros, ambos saludamos a los presentes, al mismo tiempo que tomamos asiento. Mi padre comienza a hablar de negocios con los invitados, y yo quisiera irme, me aburren estos sitios, decido ir al tocador. Así que luego de avisarle a ese hombre, me encamino hasta los baños, al llegar veo que hay una cola extensa, no saldré nunca de aquí, pero es mejor esto que estar fingiendo en esa mesa. Decido quedarme en la fila esperando, me encuentro tan perdida en mis pensamientos, que me asustó cuando siento algo mojar mi vestido, miro que ha sido, y entonces veo a un hombre guapísimo en todo el sentido de la palabra, vestido con una traje que le queda como anillo al dedo, sus oscuros ojos me ven apenados, me quedo estática por unos minutos, es que es muy guapo. Luciana no estás para estás estupideces, me recriminó.   - Lo lamento mucho.- se disculpa educadamente. - Le pagaré el vestido, no puedo creer que por descuidado he manchado el vestido de una bella dama.- dice mostrando interés en mí, y aunque sea un extraño me encanta eso, mis mejillas se han sonrojado por sus palabras.   Hubiese deseado saber que ese día comenzaba mi infierno.   - Oh, no se preocupe suele suceder.- digo con cierto nerviosismo y un poco de ansiedad. - Luciana Montenegro, mucho gusto.- me presento tratando de parecer tranquila, le pasó mi mano en forma de saludo para estrecharla con la suya.   - Un hermoso nombre para una bella mujer, Marcos Rivadeneira, el gusto es mío.- se presenta mientras que toma mi mano para llevarla hasta su boca, y dejar un suave beso mientras sus ojos se conectan con los míos provocándome un escalofrío.   - Creo que debería irme, parece que nunca entraré al baño.- digo tratando de parecer desinteresada ante su toque, pero sé que ha sentido lo mismo que yo.   - Ven conmigo.- dice con una sonrisa coqueta, Frunzo mi ceño en confusión, y un poco de enojo, se trata del típico mujeriego que creer que unas palabras me tendrá a su merced.- No pienses mal, te llevaré a un baño privado.- explica, me tranquilizó un poco por sus palabras, pero no quita que siga desconfiando.   - No se preocupe, no es urgente.- trato de evitarlo.   - En primer lugar, puedes decirme Marcos sino me haces ver cómo un señor mayor. Y en segundo lugar, no tengo ningún problema en llevarte hasta el baño.- dice.   - Está bien, Marcos.- digo después de pensarlo durante unos minutos, he decidido que iré con él.   - Vamos entonces Luciana.- me dice  mientras me dirige hacia las escaleras, ambos nos mantenemos en silencio y seguimos el camino hasta una de las habitaciones que se encuentran al fondo. Es mucho más hermoso de lo que creí.   Cuando llegamos, entro a la habitación buscando el baño. Al encontrarlo, me encierro en este, estoy loca pero ese hombre me atrae como ningún otro, por otro lado una parte de mí me dice que es peligroso y me traerá muchos problemas. Sé que le he llamado la atención, al igual que él a mí.      Luego, de tranquilizarme salgo del baño, ahí está él, no se ha ido, me mira profundamente traspasándome con su mirada, siento mis mejillas arder por su mirada descarada. Me acerco hasta él para agradecerle y despedirme, al llegar a su lado este me besa sin darme tiempo a reaccionar, intento separo de mí, pero este me sujeta fuerte de mi rostro. Después, de unos minutos le correspondo, el beso es una mezcla de suavidad y posesión, no es mi primer beso, pero él me está llevando hasta las estrellas con su simple toque. Cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo, me remuevo y logro soltarme de su agarre. Lo miro enojada, pero no sé si estoy furiosa con él o conmigo por haberle respondido.   - ¿Acaso está loco? Nos acabamos de conocer y usted me ha besado sin mi consentimiento.- digo tomando distancia, ya que cuando lo tengo cerca no puedo pensar con claridad,  cruzo mis brazos en señal de molestia, pero sobre todo usándolo como escudo.   - Tenía la necesidad de besarla desde el momento en que la vi, lo lamento si la incomode, pero usted respondió a mi beso.- dice como si nada, mientras yo lo miro enfadada, ahora mismo estoy ardiendo de furia y deseo.   - Pero usted me beso a la fuerza.- digo acercándome para enfrentarlo.- No quiero que vuelva a acer.....- me interrumpe estampando su boca con la mía, besándonos nuevamente, le responde al instante sin ser consciente de lo que sucede a nuestro alrededor, nos besamos con una mezcla de pasión y deseo. Siento como una de sus manos se encaja perfectamente en mi  cintura y  me atrae más a él, yo por mi parte  coloca mis manos echas puños en su camisa para sostenerme.   - A partir de hoy eres mía Luciana.- dice al separarse de mí, no soy capaz de pensar en sus palabras llenas de posesividad, mi mente se encuentra completamente en blanco y desconectada del mundo por lo que acaba de pasar minutos atrás, apoya su frente en la mía, solo puedo observar sus ojos, estos muestran algo raro, como odio y desprecio, pero seguro solo es mi imaginación.       Cuando logro regular mi respiración, me voy separando de su agarre. No sé qué me llevo a responder el beso, pero en lo más fondo de mi ser sé que me ha encantado y no me arrepiento.   - Esto no debió pasar.- digo mientras giro para volver hasta donde se encuentra mi padre, pero cuando estoy por llegar siento una mano en mi brazo, haciéndome girar quedando a escasos centímetros de su rostro.   - Ambos lo deseábamos, me encargaré de que seas mía Luciana Montenegro.- dice de una manera que no me gusta para nada, para seguidamente darme un pico, dejándome con ganas de más, pero no lo demuestro. - Ahora si puedes irte Diosa.- dice sonriendo coqueto.   -No soy propiedad de nadie, así que sácate esa idea de la cabeza.- digo firmemente.- Y no nos volveremos a ver. Buenas noches, Señor Rivadeneira.- digo para seguir mi camino sin esperar su respuesta.      Al llegar, a la mesa mi padre me da una mirada reprobatoria, pero eso es lo que menos me importa en estos momentos, no puedo dejar de pensarlo, de imaginarme sus labios en los míos.       Si alguien me hubiera dicho que el sería mi destrucción no lo hubiese creído.   Hola, espero hayan disfrutado del capítulo y sí es así déjenlo en los comentarios.     Nos leemos el viernes.     Estefanía.... Saludos ❤️
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR