Capítulo 18: Complicaciones.

1720 Palabras
Marcos   Mi mirada se encuentra fija en la puerta en la que ingresaron a mi mujer hace más de una hora, he preguntado varias veces su estado, pero solo me han dicho que debo esperar.    Mi mundo se vino abajo cuando la estaba perdiendo, sentí que me arrancaban el corazón, y no sé si fue gracias a Dios o quien, pero ella reaccionó cuando estaba perdiendo las esperanzas, vómito mucha agua y me dio una mirada que quedará marcada en mi alma por siempre, ella quería...acabar con su vida, y yo contribuí en ello.    Necesito saber que está bien, que me digan que todos estarán bien, que solo fue un susto. -Ya cálmate, ella estará bien.-dice mi amigo tratando de tranquilizarme. Lo llame ya que es en la única persona que confío y no tengo a nadie más. -Ella... ¿Cómo llego a tanto?-pregunto sintiéndome miserable, sé que todo lo que le hecho le llevo a atentar contra su vida, pero ¿Por qué no me di cuenta? -¿Y todavía lo preguntas?-pregunta Guillermo mirándome como si le hubiese dicho un chiste.-Ella se vio acorralada, su marido en lugar de protegerla la agredía, la mantenía cautiva ¿Qué iba a hacer?-pregunta lo último concierto enojo. -Yo debí estar más al pendiente...pero como puede ser tan...-me veo interrumpido por la doctora que me atendió cuando llegue con mi mujer en brazos. -Señor Rivadeneira, su esposa...-dice en cuanto llega y por su mirada sé que nada está bien. -Prosiga.-pido nervioso levantándome de la silla. -La señora, no está en sus mejores condiciones.-comienza.-Se encuentra muy bajo de su peso normal, además de que presenta un cuadro de anemia y esto no es bueno en su estado.-explica haciendo que tanto como mi amigo y yo lo miremos confundidos.-Su esposa está embarazada de ocho semanas.-concluye provocando que me tambalee y si no fuera porque mi amigo me ha sostenido de mis hombros me hubiese caído ¿Ha dicho embarazada? -Eso...es imposible.-digo aturdido ante tal noticia. -¿Esta estable?-pregunta Guillermo cuando se da cuenta de que me he quedado mudo. -Sí, pero si estoy en lo cierto, la Señora tiene un trastorno mental...y debe hacerse ver con un especialista cuanto antes...el haber intentado suicidarse es un alerta para todos nosotros sobre su estado.-continúa su explicación, y cada palabra me hunde más ¿En qué momento paso? -Quiero verla.- es lo único que logro decir. -Puede pasar, pero si despierta cosa que dudo, no puede alterarla o empeorará las cosas.-dice a lo que asiento, lo último que quiero es que se altere.-Con respecto, a lo otro he llamado a dos colegas para que la puedan examinar y así poder darle un diagnostico lo más rápido posible.- finaliza para seguidamente dejarnos a solas. -¿Cómo mierdas no te cuidaste? o ¿Acaso embarazarla formaba parte de la venganza?-pregunta con furia ¿Qué carajo le importa? -¿Y a ti qué te importa?-contrataco. -Simple, no solo estamos hablando de tu estúpida venganza, sino de dos personas inocentes. No solo la dañaste físicamente sino que también psicológicamente, y si a eso le sumamos que la embarazaste, ni me quiero imaginar cómo va a ponerse cuando se entere, te advertí que no lo hicieras, pero no me hiciste caso y aquí tienes las consecuencias.-me grita sin importarle que pueda matarlo. -Tienes razón.-digo después de observarlo durante unos segundos. -¿Solo dirás eso? ¿Piensas hacerte cargo de ellos?-vuelve a preguntar un poco más calmado. -Sí, ella es mi mujer...y él mi bebé, solo debo pensar que es lo que haré.-digo sin poder creer que tendré un hijo. -Eso...piensa antes de actuar, y espero que arregles tu error.-dice     Minutos más tarde, una enfermera me informa que puedo pasar a ver a mi esposa, y que no tardará en despertar ya que está pasando el efecto del sedante.     Me encamino hacia la habitación en donde se encuentra mi Luciana, cada paso que doy se me hace más pesado que el anterior, deseo que esto sea una pesadilla, pero es la cruel realidad. Una vez, llego abro la puerta con mucho cuidado para no hacer ruido, y en cuanto entro al interior me encuentro a una Luciana blanca como un papel, debajo de sus ojos cuelgan unos saquitos oscuros, sus ojeras, trago grueso antes de caminar lo que me falta para agarrar su mano. ¿Qué te hice? ¿Qué nos hice?    Inconscientemente mi mirada va hasta su estómago, este no muestra evidencia de su estado, pero ahí crece un ser que es parte de ambos. Y entonces, siento un gran peso sobre mis hombros, yo...yo la viole y producto de eso quedó embarazada ¿Qué crueldad he hecho? ¿Aceptará seguir con el embarazo a pesar de que la obligue a estar conmigo? Mis pensamientos se ven interrumpido por su voz, ella luce desorientada, pero me observa con odio, y sé que lo merezco, pero duele más que una apuñalada. -¿Qué haces aquí? ¿Por qué no solo me dejaste morir?-pregunta al tiempo que aleja su mano y se sienta lo más lejos posible de mí. -No te alteres, llamare a un médico.-digo con la intención de que se calme, pero sucede lo contrario. -Debiste dejarme morir...pienso hacerlo hasta lograr desaparecer de este mundo, mi vida no te pertenece, no puedes hacer con ella lo que quieres. Sabes también siento, sufro ¿Pero a ti no te importa, verdad?-pregunta lo último rompiendo en llanto.-Me has roto el alma, el corazón, me has sacado hasta las ganas de existir ¿No te alcanza con eso? ¿Acaso solo tú puedes quitarme la vida?-pregunta al tiempo que de un tirón se saca la intravenosa para seguidamente bajarse de la cama e intentar salir de la habitación, pero no llega a dar ni un paso ya que se tambalea, así que antes de que caiga la agarro para alzarla en mis brazos y volver a colocarla en la camilla.- ¡Suéltame, te odio! ¡No quiero que me toques!-grita mientras intenta alejarme, pero no se lo permito o podría lastimarse. -Tranquilízate, cariño.-pido, pero eso parece enfurecerla más ya que me clava sus uñas en mis brazos y termino soltándola. -Eres un maldito cínico, lárgate no quiero volver a verte.-grita lanzándome con lo que encuentra en la mesa de noche, lo cual esquivo. -¡Por Dios, le dije que no la alterará!-exclama la doctora apenas ingresa.- Sal o entrará en una crisis.- me dice y sin otra opción salgo.     Me recuesto por la pared para comenzar a deslizarme hasta quedar en el suelo, en donde entierro mi cabeza entre mis piernas, sintiendo un dolor muy fuerte en mi corazón,      Ella está realmente mal, ellos están mal... ¿Cómo pude lastimarla tanto? ¿Cómo fui capaz de hacerle lo mismo que me hicieron? -Marcos.-escucho que me llaman por lo que levanto mi rostro para mirarlo.-Me ha llegado información de tu esposa, y no son buenas noticias para ti.-dice serio. -Quiero saberlo todo, vamos a un lugar más tranquilo.-digo al tiempo que me levanto. -¿Cómo se encuentra?-pregunta mientras caminamos. -Mal, me ha dicho que intentará suicidarse las veces que se han necesarias, y que me odia.-le cuento. -Es normal que diga eso, no está en su mejor momento ¿Le has dicho?-pregunta refiriéndose al embarazo. -No, no pude porque comenzó a atacarme y me sacaron de la habitación.-le explico frustrado. -De seguro se sintió amenazada.-dice tratando de tranquilizarme. -Dime lo que sabes.-le digo cuando llegamos a una esquina. -La madre de Luciana murió cuando ella tenía 8 años, pero nunca se supo bien la causa de su muerte, todo esto tiene una explicación, pero como es común en estos casos hay varios testimonios, y por lo mismo he hecho una investigación más profunda...y según estás la señora Montenegro fue asesinada por su esposo.-explica dejándome choqueado ¿Será posible?-Lo mejor será que leas los documentos cuando estés solo, y solo ruego que te alcance la vida para pedirle perdón a tu mujer.-dice pasándome una carpeta y veo un abismo de tristeza en sus ojos, sé muy bien que está situación le recuerda a su hermana. -Debo regresar para ver cómo sigue.-digo sintiéndome incómodo, en respuesta asiente levemente. -¿Cómo está?-pregunto cuando la doctora sale de su habitación. -Le tuvimos que poner un calmante, ya que le dijimos que está embarazada para que se tranquilice, pero eso solo la altero más ¿Acaso ustedes le ha maltratado de alguna manera?-pregunta tomándome por sorpresa. -No, hemos tenido problemas, pero nada más.-miento ya que lo que menos necesito en estos momentos es a la policía encima. -Bien, lo dejaré así, pero como debe saberlo esto ser informado a las autoridades, y ellos harán su trabajo.-me avisa.-Los doctores de los cuales le hable están en estos momentos con ella, ya que solo la he sedado para que esté tranquila no para que se duerma.-me informa al tiempo que me indica que pase y así lo hago encontrándome con dos hombres... -Buenas noches, Señor Rivadeneira.-dice uno de ellos pasándome la mano.-Soy el psicólogo, Camilo Montesinos.-se presenta a lo que asiento. -Psiquiatra, Fabio Montesinos.-dice haciendo que me cuenta que son hermanos. -Un gusto.-digo sin muchos ánimos mientras mi mirada va hacia mi mujer, ella tiene sus ojos abierto y me observa fijamente tanto que me incómoda. -Según los estudios que le hemos realizado, la señora, tiene varias complicaciones, tanto física como psicológicas y por lo mismo nuestro deber como médicos es buscar su bienestar.-comienza el psiquiatra.-Su esposa tiene esquizofrenia, trastorno de ansiedad y está a un pie de la depresión.-dice mientras lee el informe. -¿Qué?-pregunto sin poder creerlo. -Las causas nunca son 100°/° seguras, ya que puede ser hereditario e incluso por algún trauma de la infancia que no ha sido tratado, y recientemente haya experimentado algo parecido que termino por desencadenar estos trastornos mentales.-me explica.-Y si a eso le sumamos que está embarazada, todo se complica y por lo mismo deben escoger si seguir con el embarazo o interrumpirlo. Lo que si le digo Señor Rivadeneira, la última palabra la tiene su mujer.-concluye. ¿Qué te hice, mi amor? Buenas, espero que estén muy bien y que hayan disfrutado del capítulo. ¿Qué opinan de todo? ¿Quién quiere matar a Marcos? Nos leemos pronto. Estefanía... Saludos ❤️
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