Las chicas sabían cómo reaccionaría cada uno de ellos, es decir, pensaban que se pondrían un poco celosos, pero la reacción que tuvieron no se la esperaban, era desmedida y rápidamente dejaron el trencito. -Sebastián, calmate, todos están en el trencito. Le dijo Loana a su ex profesor. -Pero estaba pegado a tu culo. -No, y vos lo sabés. -No soporto a nadie cerca tuyo. -No podés evitar que eso suceda. -No lo digas así, me vuelve loco pensar que te puede gustar otro. -Ya te dije que a mí también me vuelve loca que te guste otra y a vos… te gustan muchas. -Pero ninguna como vos. -Qué suerte que tengo. Dijo Loana sarcásticamente. -No lo digas así, me muero por vos, nadie me provoca más ganas que vos, me encendés sólo por mirarte, quiero tenerte. Mientras decía esto, la fue alejan

