El sonido de la canción prenupcial anunciaba mi llegada, los invitados se levantaban de sus sillas al verme entrar del brazo del hombre de mi vida, mi padre. Sentía la emoción enmarcarse en todo mi cuerpo y sin alejarse me sonreía diciendo "¡Al fin!". Mi madre desde los primeros asientos del lugar me miraba con orgullo y con algunas lágrimas de emoción en sus ojos. Benjamín iba delante de nosotros derribando algunos pétalos de rosas blancas de una canasta de matiz albo. ... Y ahí estaba el, tan pulcro, tan masculino, tan él. Con su traje de color n***o Armadi, con un corbatín blanco y en uno de los bolsillos que está en el pecho del lado derecho había un rosa blanca a la mitad. Su mirada me trasmitía la seguridad desde el primer momento en que nos conocimos en el centro comercial. Su nerv
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