Punto de vista Richard Styles. La habitación de hospital es de un color blanco estéril. Con dos ventanas continuas quien deja entrar un poco de la tuene de luz solar. Las cortinas son de color azul pastel, en mi lado derecho hay una maquina quien enseña mi signos vitales. La cama donde estoy acostado es cómoda, los azulejos del suelo son brillantes por la constante limpieza de las camareras del hospital. Me siento en paz, sabiendo que mi pequeño Benjamín ha estado conmigo todo este tiempo. Hable con el doctor y pedirle que lo dejara quedarse conmigo hasta que me diera de alta y acepto gustoso por mis emotividad de salir de estas. Mis piernas en un principio no las sentía, me había dado un ataque de pánico al pensar que había perdido la movilización de estas, por los disparos en mis rod

