-¡Paul, ahí! -mi amiga señala el puesto del aparcamiento. El estacionamiento está abarrotado por autos y motocicletas. ¿Quién iba a decir que un jueves estaría llena la playa? Vamos en mi automóvil, el camino a la playa fue corto ya que mis padres viven solo a seis kilómetros de ella. Hilda parece una niña pequeña en su primera visita a la playa. Y no la es. Hemos venido muchas veces. Pero, parece que le encanta, y no miento, porque la playa es un lugar muy hermoso, más las puestas de sol. La playa es más romántica que estar en la torre Eiffel. -Parece que tus padres nunca te han sacado. -mi amiga me observa enojada. Sin poder quererlo sonríe. -Hoy te ayudare a buscar un novio o al menos un ligue -niego aterrado; la última vez que me ayudo termine con mi culo destrozado. Y no estoy exa

