Después de ayudar a Lilith con su vestido, la preparé con cuidado. Estaba tan emocionada que no quise ser yo quien le apagase esa chispa en los ojos. A pesar de que aún era temprano, preferí arreglarla primero para así tener luego tiempo para prepararme con calma. No quiero ir a ese maldito evento, lo detesto. Pero es una ventana abierta… una oportunidad para observar de cerca a la clase de personas con las que Alaric aún se codea. Quién sabe, quizá hasta pueda sacarle algún secreto valioso a más de uno. En eventos con copas que fluyen y lenguas sueltas, una mujer bonita suele tener más poder del que se cree. Lo supe usar a la perfección en mis años como periodista. Después de peinar los rizos dorados de Lilith y sujetarlos con dos cintas azules, la niña parecía una muñeca de porcelana v

