Rosbell caminaba por el pasto verde, admirando las tierras de la propiedad Rosenbaum, pensaba en John, tocó su vientre, tenía tres meses de embarazo, no se sentía como una mujer fuerte, ni feliz. Todo por lo que había huido hace casi seis meses no parecía tener sentido ahora, porque no había conseguido cumplir su anhelo, el amor era para ella una herida que se clavaba en su piel. Recordó las palabras de John, la lastimaban, aunque su mente quería ser clara, y pensar con lógica, creer en el amor del hombre que amaba, pero de pronto, la inseguridad volvía a ella, ¿Quizás él no la amaba? Esas preguntas le dolían, escuchó el galope de caballos y tuvo que prestar atención, eran tres hombres, entre ellos descubrió a John Fortune, contuvo el aliento, pero sintió algo de temor, después de todo, a

