CAPÍTULO DIECINUEVE Su charla con Pearson tenía a Avery sintiéndose asustada y nerviosa, una cadena de acontecimientos alarmante, ya que Avery no era una persona que se asustaba con facilidad. Sin saber exactamente qué hacer ahora, sintió la necesidad urgente de volver a la casa de Ramírez para ver cómo estaba Rose. Estaba segura de que su hija estaba irritable, una prisionera del desastre de su madre que tuvo que poner su vida en espera. Obviamente sabía que su vida podía estar siendo salvada en el proceso, pero Avery no esperaba que Rose entendiera y apreciara eso ahora mismo. El viaje a la casa de Ramírez tomó unos cuarenta minutos debido al flujo del tráfico congestionado de la hora del almuerzo. Se preguntó quién estaba vigilando actualmente y pensó en ser audaz y conducir por el fr

