27. Hombre perfecto Teté El sonido de la puerta hace que Teté abra los ojos. Los recuerdos de lo que pasó hace unas horas, logra que sienta como si un extraño calor recorriera su cuerpo. Extiende la mano y puede sentir la suave piel de su compañero de cama. No tiene otra forma de definirlo, pues en realidad su relación es setenta por ciento dormir y follar con él y el resto convivir en la casa. —¿Quién molesta tan temprano? —Las palabras de Mark, dichas en un lindo tono adormilado, logran que suelte una ligera risa, lo que hace que él se da cuenta de que está despierta. —¿Qué te parece si corro a quien sea que nos moleste y seguimos jugando un poco más? Teté se tapa la cara con la almohada y el chico sonríe ante el gesto de ella, antes de ponerse de pie. Se coloca el pantalón

