Cuando terminan las clases, Kate y yo vamos a almorzar juntas, lo cual resulta ser un desastre. No me dejaron sentarme en la misma mesa que ella porque era la de Rayan, pero ya me lo esperaba. Fue ella quien me arrastró hasta allí porque es donde suele sentarse. Yo insistí en que no quería. Al final, nos cambiamos de mesa. Para cuando termina la clase, estoy agotada. Resulta que Rayan está en cinco de las siete clases que tengo este semestre y lo odio. En cada clase, siento su mirada clavada en mí. Estoy a punto de irme cuando recuerdo que tengo castigo esta tarde y suelto un gemido. Exhalando, me dirijo al aula donde está el castigo y me siento allí durante las horas que dura. Espero que mi madre no se enfade conmigo por meterme en problemas en mi primer día aquí. Nunca me habían castigad

