Se aparta de mi boca y vuelve a bajar por mi cuerpo, esta vez hasta la entrada de mi v****a. Me tenso e intento alejarme, pero me sujeta las piernas con fuerza y las mantiene abiertas, mientras me rodea el cuello con una mano para inmovilizarme. «Ray...», empiezo a decir, pero un grito desgarrador me interrumpe. Todo mi cuerpo se tensa cuando introduce su pene profundamente en mí con una embestida fuerte y potente. Perder la virginidad duele muchísimo. Una lágrima se escapa y me recorre la mejilla. Tras mi grito, se queda inmóvil como una estatua. Un instante después, se inclina sobre mí para encender la lámpara que tengo al lado. Sigo sollozando mientras me mira con incredulidad y algo más en su expresión. Algo que no tengo ni idea de qué es. No tengo la capacidad mental para descifrarl

