¡Uf! No puedo creer que esté defendiendo a este imbécil. Sé que hablaba de mí, aunque ella no lo sepa, y me lo llevaré a la tumba. El muy idiota omitió la parte en la que hace un berrinche cada vez que se le ocurre que estoy con alguien que no es él. -¡Miente! Lo he visto por la escuela y la sigue como un cachorrito perdido. El pobrecito ni siquiera puede tener amigos porque siempre la persigue. Luego se vuelve idiota cuando cree que está con otro, les digo. No los miro a ellos, lo miro a él, y vaya si está cabreado, pero le sonrío. ¡Toma ya, imbécil! -Créeme, no siento nada por ella. Lo único que quiero es follarla porque ella ya sabe que no es más que mi puta, se queja. —¡Basta ya, Rayan! Esa no es forma de hablar en la mesa —le dice Jackson con tono autoritario. Ninguno de los dos e

