Narra Amanda. Llegamos frente a su otra casa. Sacó la llave de su bolsillo y abrió la puerta. Mi ojos se abrieron al ver lo increíble que era el lugar, no era el típico domicilio tenía muchos detalles eróticos que jamás había visto. Ingresamos a la sala, la cual era muy grande con un sofá amplio frente a una chimenea la cual estaba encendida. Sobre la mesa, habían un cubo plateado lleno de hielo, así como una botella de champán y un tazón de fresas cubiertas de chocolate para complementarlo. También habían dos vasos de cristal muy caros esperando a ser llenados. A la izquierda, había una cama king-size con cobertores de terciopelo sobre la parte superior, habían un par espejos, pero también habían otros en otras paredes como si el propósito fuera vernos ahí follando. —¿Qué te parece?—pr

