Narra Amanda. La puerta se abrió apresuradamente, ahí estaba él. Sonrío muy sensual cuando me vio con mi atuendo. —Hola jefe—.creo que querías verme—dije metiéndome en mí papel. Él sonrío por mis palabras. —Claro, por favor entra—me pidió. Pasé a su lado hacía el interior, luego escuché que cerró la puerta detrás de mí. Después me di la vuelta y caminé hacia él mientras continuaba actuando. —Por favor, no me despidas, Prometo que no lo volveré a hacer—le dije actuando a la perfección. Él levantó mi barbilla, sus ojos se iluminaron con picardía. —Dame una buena razón por la que no debería. Las secretarias desobedientes deben ser castigadas—mencionó. —Por favor no, te lo ruego. Haré cualquier cosa para mantener mi trabajo—pronuncie en un tono seductoramente. Se lamió los labios mie

