Adam Clark
Mi respiración se vuelve dificultosa y mis ojos lagrimean contra mí voluntad. Otra arcada hace que vuelva mi cara contra el retrete y bote todo lo que tengo en el estómago.
Dejo salir todo, y cuando me aseguro que ya no seguiré vomitando, me levanto y jalo la cadena del baño. Enjuago mi boca y luego me cepillo los dientes para quitarme el mal sabor.
Al salir del baño me encuentro con Alas, quién me mira con reprobación. La ignoro y paso por su lado para dirigirme a la cocina, mi estómago ruge de hambre y no pienso ignorarlo.
Abro la heladera y saco un bote con gelatina de piña, tomo una cuchara y me siento a comer en completo silencio. Mi hermana se sienta frente a mí y niega en silencio.
Trago la gelatina y la miro con el ceño fruncido.
—¿Qué?.
—¿Dónde te metiste anoche? Dejaste a Rosita fresita muy preocupada por ti, por poco y llama a la policía.
—Me sentía sofocado—Por sus recuerdos—, así que decidí salir a tomar aire, entonces ví un bar y decidí tomar un poco.
Me encojo, de hombros y sigo comiendo bajo la atenta mirada de mi hermana.
—¿Eso fue todo? —Levanta la ceja derecha.
—Sí, solo... —Me callo cuando flashes de recuerdos vienen a mi mente, y entonces recuerdo otras cosas.
Olivia estuvo conmigo.
Siento el recuerdo tan vivo que incluso puedo escuchar la música, sentir su cintura entre mis manos, sus brazos alrededor de mi cuello, su perfume y la cercanía de nuestros labios. Lo siento tan presente, tan real que incluso me duele, duele recordar que anoche la tenía entre mis brazos y una vez más se me volvió a escapar. Duele recordar que me ha vuelto a rechazar.
Siento una punzada en mi corazón, y el hambre se me quita. Dejo caer la cuchara y paso mis manos por mi rostro.
—Por lo que veo, ya lo recordaste.
—¿Cómo sabes qué estuve con ella?.
—Resulta que cuando estás borracho te pones de parlanchín—El pánico se apodera de mí ¿Y si Peyton me escuchó?—. Si tu cara de susto es por la pelirroja, ni te preocupes, ella no escuchó el como llorabas porque Olivia se negó a besarte —Lo último lo dice con burla.
»¿Hasta cuándo te seguirás haciendo esto, Adam? ¿Por qué no admites que la sigues queriendo y qué Peyton es sólo una distracción?
—Si lo dices así suena fatal—suspiro—. Sí, aún la quiero como el día en que me fui, o quizás más ¿Pero de qué sirve si ella se empeña en alejarme de su vida?. No puedo seguir amando a alguien que solo me dice: No. Que no me deja amarla—Cierro los ojos cuando siento las lágrimas caer—. Todo es más fácil con Peyton, no hay dificultades ni problemas, nos comprendemos bien, y me quiere, pero...
—Ella no es Olivia y no puedes quererla—asiento—. Sabes que al estar con ella estás lastimando tres corazones ¿Cierto? Te lastimas a ti por intentar quererla, la lastimas a ella por darle esperanza y lastimas a Olivia al demostrarle que eres feliz con alguien más.
Limpio mis lágrimas. Tengo que dejar de llorar por esa mujer que solo se dedica a romperme el corazón. ¡Pero j***r! La quiero demasiado, la amo pese a todo el daño de por medio. Como desearía que con ella todo fuera más sencillo, que el estar a su lado fuera fácil con respirar, pero ella solo lo dificulta.
—Todo era más fácil cuando estaba lejos y no la veía. Los sentimientos estaban ahí, pero estaban en completa paz, solo me bastó verla una vez para que todo me arrasará de nuevo, para que el dolor de no tenerla, volviera —Más lágrimas comienzan a salir.
Alas se levanta y se acerca para abrazarme. Me permito sacar todo el dolor y tristeza de mi sistema, mi tristeza llamada: Olivia Harper.
👄👄👄👄
—¿Dónde estuviste anoche? Me preocupe cuando no aparecías —Pregunta Pey.
La envuelvo en un abrazo, esta chica realmente me causa ternura.
—Resulta que ese tipo de música no es muy mi estilo, así que salí a tomar un poco, y creo que me emocioné por demás con las tragos —Apreto su nariz de manera cariñosa y ella me regala una sonrisa.
—Debiste decirme, me preocupé bastante.
—Lo siento, Peyton, no era mi intención.
—Lo importante es que estás bien —Sus manos acunan mis mejillas y acerca sus labios a los míos.
Me siento bastante mal al sentir un rechazo a su beso. Por más que quiera, no son sus labios los que quiero sentir. Sé que me prometí darme una oportunidad con ella, pero no puedo. No puedo querer a alguien cuando mi corazón está en manos de otra persona. Una persona que no me permite amarla.
Quizás debería irme, volver a mi nueva vida y tratar de olvidarla, aunque sea imposible.
—¿Qué dices si volvemos a Estados Unidos? —Su ceño se frunce.
—Apenas llevamos aquí cuatro días—Días con demasiadas emociones para mí— ¿Por qué quieres irte tan pronto?.
¿Cómo le digo que quiero irme por qué deseo alejarme de la mujer que amo? No puedo lastimarla, no después que estuvo conmigo bastante tiempo mientras lloraba por Liv, no puedo decirle a Peyton que por más que trato no he podido olvidar a la chica que me destrozó, la misma que tengo grabada simbólicamente en mi piel.
—Pensé que extrañas a tu familia y que deseas volver. No me molestaría irme antes de lo previsto —Maldito mentiroso, eso es lo que soy. Le miento a la única persona que me ha apoyado en mis tiempos difíciles.
—De hecho sí, los extraño, pero es la primera vez que salgo de mi país y no deseo volver aún, quiero explorar y conocer este lugar —Sonríe y apoya su cabeza en mi pecho.
Estoy a punto de hablar pero en ese preciso momento la puerta principal se abre, y entra una muy alegre Alanís, cargada con varias bolsas del supermercado. Detrás de ella viene mi madre, una enorme sonrisa adorna su rostro.
—Adam, tienes visitas —Al momento de que lo dice, dos personas más se hacen presentes.
Suelto a Peyton y me levanto del sofá, en el momento que veo a Chloe y Walter, entrar. La rubia corre hacía mí mientras lanza un grito de felicidad, y se cuelga de mi cuello, como un mono. Mientras que el castaño se acerca a paso despreocupado, y espera a que la rubia termine su abrazo.
—A mi jamás me recibes de esa forma ¿Debo estar celoso? —Walter se cruza de brazos, y levanta una ceja.
Chloe me suelta y luego se gira hacía Walter, y besa su mejilla.
—Claro que no, sabes que solo te quiero a ti —Pellizca la mejilla de su novio.
El castaño le sonríe, y seguido se acerca a mí para abrazarme y después golpear mi brazo en un gesto muy poco inofensivo.
Sobo la zona afectada mientras lo miro con curiosidad.
—Eso es por perderte por tanto tiempo—Su mirada se posa en la pelirroja que mira la escena en silencio—. ¿Y tú eres?.
—Peyton Cooper, un gusto —Extiende su mano derecha hacía el castaño.
—Walter, y ella es mi novia Chloe —Dice al mismo tiempo que estrecha su mano.
La pelirroja sonríe tímidamente, y luego estrecha la mano de Chloe. Los enamorados me miran con clara confusión, quizás preguntando que sucede entre ella y yo, en este momento ni yo sé muy bien que sucede.
—Muy bien—Mi madre aplaude para llamar nuestra atención—, es hora de hacer una cena digna para un reencuentro—sonríe—. Quién quiera ayudarme, que me siga.
Comienza a caminar directo a la cocina, y las tres mujeres la siguen, dejándome solo con Walter. Me vuelvo a sentar en el sofá y mi amigo se deja caer a mi lado.
—¿Estás saliendo con ella?
—Lo intento.
Nos quedamos en completo silencio, solo se escuchan las voces de las mujeres en la cocina.
—¿La has visto? —Pregunta, y ni siquiera necesita decir su nombre, sé a quién se refiere.
—Sí, y por favor, hoy no tengo ganas de hablar de ella, solo quiero olvidarme de todo por un día. Solo un día.
Walter levanta las manos en señal de rendición.
—Lo que quieras. Tengo algo que contarte—Se inclina hacía delante mientras observa en dirección a la cocina y luego vuelve a su lugar—:Mañana le pediré matrimonio a Chloe—Estoy a punto de hablar pero me interrumpe—. Lo sé, lo sé, soy muy joven para casarme, todos me lo dicen, pero realmente estoy enamorada de esta mujer y no pienso retrasar las cosas. Deseo estar a su lado cada segundo. La amo, Adam, la amo como nunca he amado a alguien, ella es la indicada, lo siento ¿Sabes a lo qué me refiero?.
Claro que lo sé, se lo que se siente amar a alguien durante años y luego estar con ella, se lo que se siente amar a alguien sin medidas, tanto, que cometes locuras por ella.
Miro el tatuaje que descansa en mi muñeca y asiento.
—Sé a lo que te refieres.
—Mañana se lo pediré, lo haré en el lugar donde la besé por primera vez, y quiero que tú y Alanís estén presentes. Ustedes han sido testigos del como nos hemos enamorado y superado cada obstáculo. ¿Estarás ahí para mí?.
Quisiera decirle que no, que no quiero saber nada que incluya temas de amor, pero es mi mejor amigo, y aunque sea uno de nosotros tiene que ser feliz.
—Estaré ahí, sin duda alguna.