Contado por Enzo Durante el vuelo de vuelta Nueva York tuve algunas horas de sueño. No había descansado nada en las últimas horas. Mi teléfono recibe más de una notificación. Observo el remitente y lo ignoro por algunos minutos hasta que me acomodo en mi casa. Decidido a tomarme una copa voy hasta la vitrina, donde colecciono todas las bebidas que me gustan. No llegué a darme un buche cuando el timbre de la puerta de mi casa suena. A paso lento voy hacia ella. Ahora solo podría estar ahí dos personas, o mi padre o Alaska. En realidad no me apetece tratar con ninguno de los dos. ―Me estoy aburriendo de ti ―expone mientras pasa de mí e ingresa a mi casa. ―Estás tardando. Yo me aburrí hace mucho ―declaro mientras cierro la puerta y me siento en un sofá. ―Tenemos un problema, mi padre ti

