Suspiro, abro con dificultad mis ojos. Estiró mis brazos para sacar la pereza. Tanteo el lado de mi esposo, pero está vacío. Me siento en la cama, sonrió al recordar la noche alocada que tuvimos. Levanto la sábana y confirmo que realmente pasó. Me siento en la cama para ponerme de pie, pero debo detenerme porque siento un fuerte dolor, mi espalda me indica que ya no soy la joven de antes. Me ducho, coloco mi bata. Bajo a desayunar cuando estoy lista. — Buenos días Señora. —Buen día Julia. — Las empleadas colocan la mesa. — ¿ Mi esposo y las niñas. ? — El señor Elek salió temprano. Tuvo una junta por lo cual salió de prisa. Y las niñas aún no llegan. — ¿Aún no regresan de la casa de su compañera.? — Mi empleada niega con su cabeza. Mira su reloj. Se que le precopa que las niñas no

