El sonido de la alarme del horno me asusta saco las tostadas, la leche hirviendo me hace correr apagarla pero no alcanzo la leche se rebalsa. Suspiro, esta semana a sido muy tensa para mi. Al llegar a mi trabajo después de regresar de Argentina, me encuentro con la sorpresa que la editorial cambió de jefe. Ahora está al mando Matilda, es una arpía. Me prohíbo escribir las columnas que tanto amaba redactar. Según ella tengo potencial para otra cosa y no columnas mediocres. Me dio el trabajo de seguir e investigar a tres hermanos de una ex mafia que a cobrado renombre en la ciudad. Me llega un mensaje de ella, en el que me presiona a reunirme con uno de los hermanos. — Hola amor. —AH. —Me giro, afirmo mis manos en su pecho. Él me abraza y acaricia mi espalda. — Me asustaste amor. —Lo

