Pov Fernando - ¿No vas a contestar? —me detuve en el semáforo, pasando mi vista de la pantalla donde se iluminaba la palabra “mamá”, a sus piernas perfectamente cruzadas, suspiré, observando la falda plisada color marengo y ascendí la mirada hasta su blusa rosa. - No necesitas dejar de ser tú misma. - Grandiosa manera de desviar el tema —sonrió— vamos a una iglesia, amor ¿Cómo quieres que vaya vestida? Además, lo que hacíamos hace una hora, no creo sea propio de una mañana de domingo —rió— de todos modos, no soy tan irreverente como crees. - ¿Cuándo… —la pantalla volvía a iluminarse, esta vez era papá— fue la última vez que fuiste a misa? - Muchos años —su vista se perdió por la ventana, mientras yo aceleraba por las calles prácticamente desiertas— pero no porque

